La Fundación Toro de Lidia ha vuelto a alzar la voz en defensa de la tauromaquia y de la libertad de las familias para decidir sobre la asistencia de los menores a los espectáculos taurinos. Lo ha hecho en Asturias, en el marco de las comparecencias informativas celebradas en la Junta General del Principado con motivo de la Proposición de Ley que plantea modificar la normativa autonómica de espectáculos públicos y actividades recreativas.
Fernando Navarro, experto y patrono de la Fundación Toro de Lidia, intervino ante la Comisión de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias para mostrar el rechazo de la entidad a una iniciativa promovida por los grupos Convocatoria por Asturies IU-Más País-IAS y Mixto. A su juicio, la propuesta no nace de una auténtica preocupación por la protección de los menores, sino de una intención “ideológica” y “partidista” dirigida contra la tauromaquia.
Durante su comparecencia, Navarro analizó los principales puntos de la modificación planteada. En relación con la instalación de carteles de advertencia sobre la sensibilidad del espectáculo taurino, señaló que el sector no tendría inconveniente en asumir esa medida, aunque advirtió de que puede convertirse en un primer paso hacia restricciones mayores. En este sentido, defendió que la plaza de toros muestra una representación intensa de la vida, con su emoción, su riesgo, su sufrimiento y su triunfo.
También se refirió a la posible prohibición del consumo de alcohol en los festejos taurinos. Navarro explicó que, si la finalidad fuera estrictamente sanitaria, no existiría oposición por parte del sector, pero cuestionó que esta medida esconda en realidad la voluntad de perjudicar económicamente a los empresarios taurinos. Además, rechazó el tópico que vincula la tauromaquia con comportamientos violentos y recordó que las plazas de toros no presentan los problemas de orden público que sí se producen en otros espectáculos de masas.
El punto que mayor rechazo generó por parte de la Fundación Toro de Lidia fue la pretensión de prohibir el acceso a los festejos taurinos a los menores de 16 años. Navarro consideró que esta limitación supone una intromisión directa en la libertad de las familias y en el derecho de los menores a participar en la vida cultural y social.
Para sostener su postura, el representante de la Fundación apeló a la Convención de los Derechos del Niño de Naciones Unidas y a la legislación española de protección del menor, defendiendo que los menores no solo deben ser protegidos, sino también reconocidos como sujetos con capacidad progresiva de participación en la sociedad. En esa línea, criticó lo que considera una contradicción jurídica: que se pretenda impedir a un menor asistir a un festejo taurino mientras el ordenamiento jurídico le reconoce capacidad para intervenir, con distintos requisitos, en otras decisiones relevantes.
Navarro también cuestionó el marco elegido para tramitar el debate, al considerar incoherente que una cuestión presentada bajo el argumento de la protección de la infancia y la salud se aborde en la Comisión de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias. Según defendió, si el planteamiento fuera realmente jurídico y centrado en el menor, debería tratarse desde los ámbitos competentes en infancia, familia o salud.
La Fundación Toro de Lidia concluyó así su intervención reafirmando su oposición a cualquier intento de limitar el acceso de los menores a la tauromaquia, al entender que la medida no responde a criterios de protección, sino a una estrategia política destinada a arrinconar el espectáculo taurino en Asturias.

