Mario Vilau devuelve los carteles de toros a las calles de Barcelona

Mario Vilau devuelve los carteles de toros a las calles de Barcelona

De la clandestinidad a la visibilidad. Del silencio impuesto durante años a la reivindicación pública de una afición que sigue viva. El novillero Mario Vilau ha dado un paso al frente y ha llevado de nuevo la cartelería taurina a distintos puntos de Cataluña.

Junto a niños, jóvenes y aficionados de diferentes generaciones, Vilau ha protagonizado una acción cargada de simbolismo: volver a colgar carteles de toros en lugares donde hacía años que no se veían. El motivo, su encerrona del próximo sábado en Céret, donde se enfrentará en solitario a novillos de Barcial y Partido de Resina.

La iniciativa ha llevado los carteles hasta espacios emblemáticos de Barcelona y de la historia taurina catalana. La Sagrada Familia, Las Ramblas, el entorno de la obra de Gaudí, el Camp Barça y lugares de fuerte memoria taurina como la Monumental de Barcelona, la plaza de toros de Olot o la de Figueres han vuelto a aparecer ligados a la tauromaquia a través de esta acción.

Mario Vilau toma así las riendas en primera persona de una reivindicación que va más allá de una tarde concreta. Su gesto representa también a una parte de la afición catalana que durante años ha sido apartada del espacio público, pero que continúa manteniendo viva su identidad taurina.

La acción se enmarca en los días previos a una cita clave para el novillero. Céret, plaza francesa de fuerte personalidad torista, será el escenario de una encerrona de máxima exigencia con dos hierros de marcada seriedad. Un reto que llega cargado de contenido para Vilau, no solo por lo que supone en lo profesional, sino también por el mensaje que lo acompaña.

Durante años, muchos aficionados catalanes encontraron en plazas del sur de Francia el destino más cercano para seguir viviendo el toro. Si antes Perpiñán fue símbolo de ese desplazamiento obligado, ahora Céret se convierte en el punto de encuentro de una afición que quiere seguir reconociéndose en la cultura taurina.

El sueño de fondo continúa siendo la reapertura de la Monumental de Barcelona, pero el primer triunfo ya se ha producido en la calle: volver a hacerse visible, volver a ocupar el espacio público y recordar que la afición taurina en Cataluña no ha desaparecido.

Con esta acción, Mario Vilau no solo anuncia una encerrona. También reivindica una bandera taurina catalana que, pese a los años de silencio institucional, sigue latiendo entre quienes nunca dejaron de sentirse parte de la tauromaquia.