Cataluña tendrá presencia por méritos propios en una de las ferias más internacionales del calendario taurino. Mario Vilau, novillero de L’Hospitalet de Llobregat, hará el paseíllo este domingo en la novillada que abrirá la Feria de San Fermín, horas antes del tradicional chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona.
La presencia de Vilau en la Monumental pamplonesa tiene un fuerte valor simbólico para la afición taurina catalana, pero también responde a una realidad estrictamente taurina: el novillero se ha ganado el sitio por su regularidad, su evolución y sus triunfos en plazas de máxima exigencia.
Tras imponerse la pasada temporada en los Circuitos de Novilleros y firmar actuaciones de peso, Vilau ha dado este año un paso adelante en escenarios de primera. En Valencia, durante la Feria de Fallas, dejó una importante carta de presentación, aunque la espada le privó de un premio mayor.
Después llegó Sevilla, donde la Maestranza pudo ver una versión más templada, académica y reposada del catalán, que dio una vuelta al ruedo tras una actuación de notable contenido.
Sin embargo, fue Madrid quien terminó de situar su nombre en el primer plano de la temporada. En Las Ventas, Mario Vilau cortó una oreja de peso y pagó con sangre una tarde marcada por la entrega, la determinación y la firmeza.
Su última comparecencia en una plaza de relevancia llegó en Alicante, durante la Feria de San Juan, donde salió a hombros tras rubricar una actuación importante. Allí volvió a dejar patente las señas que comienzan a definir su tauromaquia: profundidad, ligazón y corazón.
Ahora, Pamplona aparece como un nuevo destino de máxima responsabilidad. Una plaza históricamente muy vinculada a la afición catalana y que este domingo verá comparecer a uno de sus novilleros más destacados del momento.
Mario Vilau se enfrentará a una novillada de El Pincha junto a Emiliano Osornio y Álvaro Serrano, en una cita que supone un nuevo escaparate para confirmar el momento que atraviesa el novillero catalán.

