Cebada Gago firma un encierro de tensión, velocidad y deja una cornada

Cebada Gago firma un encierro de tensión, velocidad y deja una cornada

Cebada Gago volvió a poner a Pamplona en tensión. La ganadería gaditana protagonizó este martes el segundo encierro de San Fermín, una carrera emocionante, muy concurrida y más rápida de lo habitual para una divisa acostumbrada a dejar siempre algún toro rezagado en las calles de la capital navarra.

El encierro se completó en 2 minutos y 26 segundos, un registro poco frecuente en la historia reciente de Cebada Gago en Pamplona. Esta vez, los toros mantuvieron una notable unidad durante buena parte del recorrido y no llegaron a romperse de forma peligrosa, aunque sí dejaron momentos de apuro por la gran presencia de corredores.

La manada salió con fuerza de los corrales de Santo Domingo, con un toro negro tomando la delantera en los primeros metros. Sin embargo, los seis astados no tardaron en reagruparse para afrontar juntos la subida hacia la plaza del Ayuntamiento, donde se produjeron numerosas caídas por la densidad de mozos y la velocidad del conjunto.

La llegada a Mercaderes y la entrada en Estafeta mantuvieron la misma tónica: los toros corrieron muy unidos, cerrando espacios y dejando pocas opciones para que los corredores pudieran colocarse con limpieza en la cara. Fue un tramo más de aguante que de lucimiento, marcado por la presión de una manada compacta y seria.

El encierro se abrió ligeramente en la zona de Telefónica, donde tres toros comenzaron a tomar la cabeza y la carrera ganó emoción. En ese punto se produjo el momento más grave de la mañana, con una cornada en un brazo a uno de los corredores.

Ya en la entrada al callejón, uno de los toros resbaló, aunque pudo incorporarse de inmediato y continuar hasta los corrales sin mayores consecuencias. La manada completó así un encierro exigente, de mucho pulso y con la emoción propia de un hierro que nunca pasa inadvertido en Pamplona.

Cebada Gago dejó una carrera de las que obligan a mirar sin pestañear: rápida, apretada, con pocas concesiones para el corredor y con ese punto de incertidumbre que siempre acompaña a una de las ganaderías más esperadas de San Fermín.