La Palmosilla volvió a imprimir velocidad a las calles de Pamplona. La ganadería gaditana protagonizó el sexto encierro de San Fermín 2026, una carrera muy rápida, multitudinaria y cargada de tensión en su tramo final, que se completó en 2 minutos y 23 segundos.
El encierro estuvo condicionado por la elevada presencia de corredores, propia de la jornada dominical, y por las numerosas caídas registradas a lo largo del recorrido. La manada, que comenzó agrupada en los primeros metros, terminó fragmentándose en la parte final, lo que multiplicó los momentos de riesgo.
La carrera arrancó con los toros hermanados desde los corrales de Santo Domingo. Ya en la cuesta, dos astados tomaron la delantera junto a un cabestro, estirando el grupo desde el inicio. Antes de alcanzar el Ayuntamiento, uno de los toros resbaló, aunque logró incorporarse de inmediato para continuar la carrera.
La curva de Mercaderes dejó varias caídas entre los corredores y la manada afrontó la calle Estafeta más estirada. Los toros mantuvieron un ritmo alto, permitiendo algunas carreras de mérito, aunque la masificación complicó la colocación de los mozos y redujo los espacios limpios delante de las astas.
En el tramo de Telefónica volvió a producirse otro resbalón de uno de los toros, mientras otro ejemplar quedó momentáneamente rezagado. Esa circunstancia aumentó la división del grupo y elevó la incertidumbre en los últimos metros del recorrido.
El momento de mayor peligro llegó en la entrada al callejón, con la manada ya rota y cuatro toros encabezando la carrera. Uno de los astados avanzó lanzando derrotes, provocando situaciones de máximo apuro, numerosas caídas y varias embestidas a corredores en uno de los puntos más delicados del encierro.
El balance sanitario refleja la intensidad de la mañana, con nueve asistencias y ocho traslados a centros hospitalarios de la capital navarra. Además, en la plaza de toros se atendió a un corredor por una herida por asta de toro en la zona del codo.

