Miura firma un encierro veloz, limpio y con un desenlace inesperado en Pamplona

Miura firma un encierro veloz, limpio y con un desenlace inesperado en Pamplona

A diferencia de otros años, los toros de Miura no cerraban en esta ocasión la Feria de San Fermín, pero sí volvieron a dejar una carrera fiel a su leyenda. Los astados de Zahariche protagonizaron un encierro rápido, limpio y con personalidad propia, completando el recorrido en 2 minutos y 34 segundos.

La carrera tuvo ritmo desde los primeros metros, aunque también ofreció huecos suficientes para que los corredores pudieran lucirse en varios tramos. El menor ambiente respecto al fin de semana favoreció además que se vieran carreras más templadas y limpias delante de las astas.

La manada salió hermanada desde los corrales de Santo Domingo, con los toros por delante y un cabestro acompañando la carrera. El grupo mantuvo una buena cohesión durante la subida, aunque en la entrada de Mercaderes uno de los astados resbaló y quedó ligeramente rezagado respecto a sus hermanos.

En Estafeta, cinco toros continuaron encabezando la carrera, mientras el sexto avanzaba muy cerca de ellos, arropado por un cabestro y recortando poco a poco la distancia. La amplitud con la que se movieron los astados permitió a los mozos encontrar espacios y firmar algunas de las carreras más lucidas de la mañana.

Ya en la entrada al callejón, tres toros tomaron la delantera sin generar excesivo desorden. La manada llegó con velocidad, pero sin romperse de forma peligrosa, dejando una sensación de nobleza y claridad en buena parte del recorrido.

Cuando todo apuntaba a que Miura podía firmar uno de los registros más rápidos de estos Sanfermines, llegó la imagen más inesperada del encierro. Los seis toros alcanzaron la puerta de chiqueros completamente hermanados, pero rehusaron entrar en los corrales y terminaron dando una vuelta al ruedo antes de acceder finalmente juntos.