Que no se convierta en una utopía…

Que no se convierta en una utopía…

Allí sigue en pie, aunque con el semblante abatido y el cuerpo molido a palos. Perdiendo la batalla contra el tiempo y contra sus gestores. Jugando un partido que ya va muchos goles a cero y sin más defensa que el orgullo. Bilbao, una de las capitales del toro y del toreo, camina hacia adelante en un túnel en el que no se ve la luz, en el que no se ve el final. La afición de la Plaza de toros de Vista Alegre parece vivir en el día de la marmota. Julio, pleno San Fermín, poco más de un mes para que la Aste Nagusia arranque y no se divisa la cartelería que la capital del País Vasco merece.

Corría el año 2022 y servidor escribió un articulo titulado “Trabajar por Bilbao”. Este fue publicado en la humilde página que alberga parte de mi pasado. En aquel artículo diserté y aporté mi punto de vista sobre la situación paupérrima que se vivía en Bilbao. Hoy, cuatro años después, nada ha cambiado en El Botxo. Y todo lo que ha cambiado ha mutado en el peor de los sentidos.

Por aquel entonces, las Corridas Generales tenían una estructura que la única similitud que guardan respecto a las que se presentarán próximamente -o eso creemos- son el título que encabeza desde tiempos ya lejanos esta feria importantísima. El camino que se ha recorrido ha sido “movidito”. En ese año de 2022 se dispusieron nueve festejos para dirimirse sobre la arena negra. Siete corridas de toros, una de rejones y una novillada. En 2023 ya comenzó el recorte metiendo la tijera en las corridas de toros para cifrar estas en seis. 2024 trajo consigo la introducción de la corrida mixta que también apareció en 2025. 2024, cinco corridas completas y mixta. 2025 cuatro corridas completas y mixta. En 2026 se retornará al número de 2024, con cinco corridas completas y la de rejones. En paradero desconocido la novillada. Esto puede servir como consuelo para el que piensa que este dato puede servir de faro de cara a los próximos años.

En este agonizante caso puede preocupar más el ‘cómo’ que el ‘qué’. Más que la caída duele la forma de caer. Más que el rumbo puede doler la impasible actitud de quienes lo emprendieron. Parece que los que allí pueblan el callejón y se vanaglorian de lo realizado viven en una realidad paralela a la actualidad, que es lo que manda en el rumbo de las decisiones del planeta. Por que más allá de lo político y de las dificultades del exterior el empresario siempre tiene en su mano notable capacidad de maniobra.

¿Ha cambiado el modelo de negocio? ¿Se utilizan las mismas estrategias de comunicación que hace diez años? ¿Qué estrategias de publicidad se pueden emplear en 2026? Viendo el panorama no es de extrañar que estas preguntas ni se formulen en los despachos de BMF. Incluso dudo de que la más simple e importante quede encima de la mesa: ¿Qué necesita Bilbao ahora mismo?

El segundo gran dolor que pueden tener en aquella maravillosa urbe está orientado hacia la potente ola de juventud que está llegando a las plazas de numerosos lugares de nuestro país. Allí ni está siendo potenciada ni hay visos de que esto vaya a ocurrir. Desde la que fue la potencia taurina del norte de la Ibérica se tiene que ver esto hasta con tristeza.

En el imaginario de una persona caben los más absurdos y surrealistas escenarios posibles, pero en este caso la realidad comienza a acercarnos a una velocidad preocupante hacia un final desastroso. Urge que en la tierra de Cocherito la mejoría no comience a verse como “utopía”.